Col de Turini

Si te gustan los rallyes, como mínimo una vez en la vida tienes que vivir el Monte-Carlo desde la cuneta, y este año, después de unos cuantos intentándolo sin éxito, por fin pude cumplir mi peregrinación. Y qué mejor ocasión que la vuelta del Monte-Carlo al Mundial de Rallyes, después de tres años de ausencia en el que ha puntuado para el IRC.

La de este año ha sido una edición atípica, pues la nieve y el hielo que lo caracterizan han estado prácticamente ausentes. Sólo en un par de especiales había alguna parte helada, pero en general ha sido un rallye de asfalto sin más. Pero aún perdiendo el aliciente de la nieve, que fotográficamente sí ha sido una decepción, la experiencia fue muy buena, disfrutando de cuatro días de competición a través de unos paisajes realmente impresionantes. ¿Y qué decir del famoso Col de Turini? Pues que no defraudó: al encanto de la competición nocturna hay que añadirle el buen ambiente que se respira en el tramo, y que si se viera desde arriba, se vería claramente el trazado de la especial delimitado por las hogueras que encienden los aficionados cada pocos metros.

Así que la foto es precisamente del Turini, con François Delecour como protagonista; el veterano piloto francés de 49 años, que ganó el Monte-Carlo en 1994, volvía al WRC tras 12 años de ausencia, pilotando esta vez un Ford Fiesta RS WRC privado. Y lejos de mostrarse desentrenado, protagonizó una buenísima actuación, acabando en una meritoria sexta posición.

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