50.000

Los que me conocéis, ya sabéis que me apasiona el mundo de los coches, y cuando tengo ocasión intento mezclarlo con mi pasión fotográfica, por lo que a menudo podéis ver fotos de competición en las entradas de este blog. Pero de coches de calle creo que todavía no he hecho ni una sola entrada, y es que fuera de mis coches, y los que alquilo en mis viajes -que suelen ser coches muy poco prestacionales-, no tengo acceso a prácticamente nada interesante.

Pero hoy me apetece dedicarle la entrada a mi Leoncillo, con motivo de los primeros 50.000 km cumplidos este fin de semana en la mini-excursión que hicimos para hacer fotos de nieve. 50.000 km en cinco años y medio no es mucho, pero teniendo en cuenta que sólo lo utilizo para hacer viajes largos o alguna excursión por carreteras reviradas, pues no está tan mal. Al menos puede decirse que son kilómetros “de calidad”, y para el resto ya están el diésel (¡mi querido Forfi!, que ya ha pasado de 215.000 km) o el scooter (la Kawa se merece entrada aparte jejeje).

¿Y qué deciros del coche? Es un León FR de segunda generación con el motor de gasolina 2.0 TFSI de 200 CV. Carrocería práctica, muy cómodo en carretera, motor potente -aunque un poquito tragón en comparación con los que se venden hoy- y un comportamiento divertido y con el que es muy fácil ir deprisa, a veces casi sin darte cuenta ;-). Fuera de un pequeño problemilla que tuvo al sacarlo de concesionario y que se solucionó en garantía, no ha tenido ni una sola avería -¡toco madera!- y sólo ha pisado el taller para realizar el habitual mantenimiento. Así que ya veis, yo encantadísimo con él, y ni se me pasa por la cabeza cambiarlo. De hecho ahora mismo, mirando un poco cómo está el mercado cinco años después, no veo ninguna alternativa que me tiente, poniendo claro está en una balanza mis necesidades y lo que puedo permitirme mantener con mis ingresos. ¿Puede haber mejor conclusión que ésta? Así que feliz cumple-50mil-quilómetros, ¡y espero que vengan muchas decenas de miles más!

Por cierto, la foto está hecha entre las poblaciones de Esblada (Alt Camp) y Seguer (Conca de Barberà), zona en la que nevó bastante en la noche del viernes al sábado, dejando unos paisajes preciosos.

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